A Mia le da pena que su primo siga follando con una muñeca inflable y lo observa durante un rato en la cama antes de dejarle probar un coño verdadero con el que sienta verdaderos placeres en su polla. Él le hace un cunnilingus muy bueno porque desde hace mucho tiempo que no había lengueteado una concha tan rica de una chica libanesa. Ya no volverá a usar más esta muñeca de spankwire de ahora en adelante.